El populoso mar
En el taller nos dieron tres títulos, el primero era: "El populoso mar"
Periódicamente, alrededor del mundo, la gente que alcanza un determinado momento en su vida busca la orilla. Algunxs realizan viejos hábitos aprendidos de sus antepasados. Algunos hábitos son tan simples como ponerse de rodillas sobre la grava o la arena y juntar sus manos, hacen esto y concentran su atención en la brisa, fría y húmeda en algunos lugares, cálida y salobre en otros. Otros hábitos implican a otrxs familiares que se reúnen disponiendo de algunas mesas y sillas y canastos con comida para observar el espectáculo como si fuera un picnic, un último picnic. Quizás contar los no-hábitos como hábitos sea válido.
Es que muchxs solo viajan a la orilla sin nadie y sin más dilación se entregan a la cuenca. Quizás la procesión sea la que realizaron en su recorrido final a la orilla o quizás llevaran procesando desde mucho tiempo antes en sus vidas. Solo falta que la secuencia mental, en esa narración de sus vidas, dé el punto final y, sin que medien más ideas, la moléculas se desprendan. Hacen esto y ruedan por la superficie exterior del cuerpo o caen en gotas si es que han logrado desprenderse de la tensión superficial (esa tensión suprema capaz de sostener la forma ideada contra la fuerza gravitacional)
Las moléculas ruedan y dan saltos con cada impacto del terreno irregular. Llegan al mar y se hunden y se funden con las múltiples moléculas del mar. Las nuevas moléculas juegan contra el balance altamente ácido del mar y la acidez se diluye. Algunas nuevas formas de vida habitan estas nuevas viejas aguas y agradecen la caricia de la nueva agua fresca que se suma al mar de a baldes. Las colas de renacuajo dan piruetas en el medio acuoso para observar la extensión del somero mar.
Las criaturas marinas contemplan la superficie y los rayos de luz les hablan de figuras que se recortan contra el ardiente cielo. Estas criaturas han concebido medios de registro basados en las partículas terrosas y su disposición tridimensional en cápsulas acuáticas contenidas por un magnetismo que solo ellas supieron dominar. Y vaya si registran esas cápsulas. Ya toman conciencia de un mundo más extenso, tal vez incluso habitable, allá fuera del agua. Ya hablan de un legado cedido por una especie anterior.
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