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Entre mis manos

Aprieto en mi puño Duele El dolor no me deja aflojar ¿Hay espinas, algún filo? Arde y chorrea Aprieto y aprieto No quiero perderlo pero hace ya tanto tiempo ¿Cómo era? Quisiera verlo de nuevo Ha pasado tanto tiempo y parece cada vez más pequeño ¿Patinará entre mis dedos? ¿Se escurrirá por el pliegue de mis palmas? Si suelto, caería sin fin No, por favor Colgar es caer El fin de la caída es… Pero no quiero caer y perderlo para siempre Tal vez el suelo esté un poco debajo de mis pies No veo nada en esta oscuridad Pero sé qué está aquí No recuerdo su forma y parece cada vez más pequeño entre mis manos Pero si aprieto jamás lo perderé Lo tendré para siempre conmigo Aunque nunca más lo vuelva a ver Aunque cuelgue por siempre de él

Después

Waw está un poco cambiado este lugar. Trato de acordarme de cómo hacía para estar acá y trato de acordarme de más atrás, de cuándo empecé, de por qué empecé. No lo logro. No encuentro nada. Como si la memoria fuese un pantano... pero qué digo, qué sé yo lo que es un pantano. Como si fuera un lodazal... bueno, claramente es muy espesa la memoria y el esfuerzo de apartar esa materia espesa para ver más allá es el que siento en el cuerpo cuando trato de recordar. También ocurre lo otro, lo que ocurre cuando uno hace mucho esfuerzo, que está leyendo con la intuición del cuerpo la fuerza que se le está oponiendo. Es así, si levantás algo pesado estás sabiendo en ese momento que lo que pesa pesa tanto como el esfuerzo que estás haciendo. El esfuerzo por recordar me demuestra que la espesura no me va a largar sin pelea. No siento mi cuerpo fuerte para dar esa pelea. Siento que hay algo pendiente en el pasado, alguien que me está esperando. Sería interesante visitar algunos lugares, este es un...

Las muchedumbres de América

En el taller nos dieron nuevos títulos hasta alcanzar los cincuenta. El cuarto fue Las muchedumbres de América La reina observaba los barcos abandonar las costas de su tierra, una tierra hecha de costas. Los barcos no serían bienvenidos de regreso, su destino estaba al frente, más allá del Atlántico. La tierra que habitarían era vasta y, sin posibilidad de retorno, la astucia marcó los procesos diplomáticos. Los anfitriones les observaron llegar, rarezas de más allá del horizonte. Los anfitriones les recibieron con cálidas miradas que inspeccionaban los ojos de los visitantes, los rostros que portaban humanos con historias. Los recién llegados tomaron las manos que les tendían y observaron la tierra que ensuciaba esas manos, gruesos granos de tierra marrón, de tierra fértil y poderosa como la carne de esas manos. Agradecieron. Era el destino. El sol se ponía tras las Rocallosas. El sol que asomó al este, asomó rojo el sol. El sol corrió a saltos por los meridianos llevando las n...

Even

En el taller nos dieron tres títulos, el segundo era la tarde Conozco dos estados El opresivo orden onírico Las mañanas La caótica liberación vigilante Las noches Temprano me llega la resignación Tarde ardo de ímpetu caigo exhausto The evening La hora del recuento Y transición La tarde es esa mano Se cierne, nube sulfurosa El cielo viste las llamas de otra realidad Ah ironía, el calor escapa de alrededor El pasto húmedo extiende su abrazo sobre mis prendas El tiempo se dilata para observar mejor Observo De dónde provengo A dónde me dirijo En dónde estoy La línea del día entre muerte y muerte Es una de extremos ilusorios ¿Este centro es acaso más real? Miro al cielo que pronto develará el cosmos Pido pasaje a ese absoluto El único momento en que los ojos hacen foco Pero nadie hay para dar respuesta

El alba

En el taller nos dieron tres títulos, el segundo era el alba Se conocieron en distintos momentos de sus vidas. Ella era mucho mayor que él y había vivido aventuras entre muchas amistades. Él había descubierto muy temprano la soledad y la había integrado a su vida al punto de sentirla casi como una parte indispensable de sí. A ella le había gustado la ternura que había en las ideas de él y a él no le había gustado nada de ella, no tanto por ella sino porque no encajaba en su orden. Ella se acercaba y le preguntaba por esas cosas que decía él con cierta altanería en el taller que compartían, por sus inspiraciones y sus referencias. Luego él escuchaba esas teorías que ella elaboraba basadas en experiencias que nada tenían que ver con el ambiente que los reunió. A ella en verdad no le interesaban las cosas que él había dicho, ella quería escuchar las cosas que él no decía, ella quería ganarse esas cosas no dichas. Él no la escuchaba a ella y repetía las mismas cosas que había dicho cr...

El populoso mar

En el taller nos dieron tres títulos, el primero era: "El populoso mar" Periódicamente, alrededor del mundo, la gente que alcanza un determinado momento en su vida busca la orilla. Algunxs realizan viejos hábitos aprendidos de sus antepasados. Algunos hábitos son tan simples como ponerse de rodillas sobre la grava o la arena y juntar sus manos, hacen esto y concentran su atención en la brisa, fría y húmeda en algunos lugares, cálida y salobre en otros. Otros hábitos implican a otrxs familiares que se reúnen disponiendo de algunas mesas y sillas y canastos con comida para observar el espectáculo como si fuera un picnic, un último picnic. Quizás contar los no-hábitos como hábitos sea válido. Es que muchxs solo viajan a la orilla sin nadie y sin más dilación se entregan a la cuenca. Quizás la procesión sea la que realizaron en su recorrido final a la orilla o quizás llevaran procesando desde mucho tiempo antes en sus vidas. Solo falta que la secuencia mental, en esa narra...

Otro millón

La consigna en el taller decía: "Un hombre en Mar del Plata va al casino y gana un millón. Esa noche se suicida." Así que al fin ganaste. Supongo que te felicito ¿Cuánto ganaste? ¿Un millón? ¿Y qué se siente ganar un millón? Anduve por el casino de Mar del Plata más bien acompañando, nunca por interés propio. Me conocés, sabés que no correspondo ese tipo de juegos. Pero sí es de mi interés el que ganaras. Así que quiero aprovechar esta oportunidad y nuestro antecedente de amistad, para hablar y que me ilumines con los pormenores de este fenómeno. Espero me ayudes a esclarecer algunas cosas que no llego a dilucidar por mi propia observación. Primero permitime expresar mi fascinación ante este hecho: el alea dictaminó que ese premio fuera para vos. De entre la millonada de personas que habita Mar del Plata en esta época del año, te tocó a vos. Y por eso estoy acá en definitiva, conversando, acá en esta amplia habitación con vetas de oro líquido en las columnas, con column...